Pruebas paramétricas y no paramétricas
Cuando trabajas con datos, tarde o temprano te topas con la misma duda: si lo que salió diferente de verdad es una diferencia real o si solo se ve así por casualidad. Para eso sirven las pruebas estadísticas. Entre las más comunes están las pruebas paramétricas y las no paramétricas, y la diferencia principal tiene que ver con cómo se comportan tus datos y con qué tipo de medición estás usando. Las pruebas paramétricas suelen ir bien cuando tus datos son números y se ven más o menos parejos. En otras palabras, cuando no están demasiado cargados hacia un lado y no hay tantos valores extremos que te desordenen el resultado. En ese tipo de casos, este enfoque normalmente aprovecha mejor la información y puede darte conclusiones más precisas. Las pruebas no paramétricas entran cuando los datos no cooperan tanto. Son útiles si tienes pocos datos, si hay valores muy altos o muy bajos que cambian mucho el promedio, o si tus datos no son números exactos sino niveles u opciones, como bajo, medi...